martes, 31 de agosto de 2010

Qué cara es la caridad!

Ayer me convertí en mi abuela, o en mi madre, aún no lo tengo muy claro, aunque sólo durante un rato.
Fuimos al cine, y al ver el precio de las entradas automáticamente me salió la frase de siempre: "¿Te acuerdas de cuando no pagábamos ni 500 pelas para entrar?", pues eso, que ni mi madre ni mi abuela lo hubieran hecho mejor.
Lo peor vino cuando justo antes de entrar un hombre nos pidió dinero. Es el mendigo habitual de la puerta del cine (lo se porque la semana pasada también fuimos y estaba allí, y no es que ahora nos haya dado por ir de nuevo al cine cada dos por tres, no, es que nuestro banco en no se que rollo promoción nos ha regalado las entradas y allí estábamos nosotros aprovechándolas dos semanas seguidas, porque para variar, las tenemos desde hace dos meses y nos las habíamos usado y caducan en dos semanas). Pues eso, que allí estaba nuestro mendigo en su tarde de trabajo, porque de eso se trata, con su cara de pena ensayada, sus ojos de pena, su boca de pena y, por supuesto, su frase, su gran frase de pena, para que a ti te remordiese la conciencia por gastarte tanto dinero en ir al cine y tu conciencia te obligase a darle a él el resto de lo que lleves para compensar.
Y su gran frase fue: "¿Me das un euro?" U euro!!!!!! Pero bueno, sí que ha subido la vida sí......